Un motel de carretera perdido en un desierto rocoso y asfixiante. Las tormentas de arena, las visitas periódicas de los gitanos, las leyendas de los djin, esos extraños seres que deambulan por el pedregal, la higuera de la que cuelgan botellas de colores... Y, como metáfora existencialista, los lagartos que cada solsticio de verano acuden al secadero a dejarse morir de hambre. Unos personajes llenos de vida y un ritmo trepidante de thriller, en contraste con la atmósfera de quietud del desierto, arrastrarán al lector a un final inesperado que le dejará sin aliento, noqueado frente al último párrafo del libro. Antonio Donaire, director de Cine. Llevará próximamente a la gran pantalla la versión cinematográfica de El secadero de iguanas.
Pedro Andreu (Palma, 1976) es autor de varios libros de poemas, entre otros, Anatomía de un ángel hembra, El frío, Alquiler a las afueras, Laura y el Sistema o La amplitud de una nevera americana (estos dos últimos publicados también por Frida Ediciones). Ha sido galardonado con diversos premios literarios como el VII Premio Cafè Món o el XII Premio Nacional de Poesía Blas de Otero. Ha colaborado con relatos, poemas y reseñas literarias en distintas revistas españolas e hispanoamericanas, así como en algunas antologías. Tras los más peculiares empleos y haber residido cerca de dos años en Sudamérica como cooperante internacional, hoy en día se gana los panes en un centro de acogida para víctimas de violencia de género en Mallorca. El secadero de iguanas es su ópera prima en narrativa. Con esta novela obtuvo el I Premio Internacional de Novela Fantástica PEDRO.
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★★★★☆ (4 / 5)Una historia de las que demuestran que la distopía puede servir para mucho más que la presentación y/o reflexión sobre la forma en la que el mundo ha llegado a un futuro determinado. Las razones, el pasado, pasan a un plano secundario que deja lugar a las consecuencias centradas en un núcleo familiar reducido. El aislamiento, el hambre, la necesidad atacan a esta familia que queda aislada en un extenso páramo donde no crece casi nada.
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