Publicado en 2024 por Páginas de Espuma, La máquina de hacer pájaros reúne once relatos que confirman la solidez y la singularidad de la voz de Natalia García Freire. La autora ecuatoriana construye un universo donde naturaleza, cuerpo y memoria se entrelazan con una intensidad delicada y perturbadora a la vez.
Desde el inicio, el libro propone una experiencia más sensorial que argumental. No se trata tanto de lo que ocurre sino de cómo se siente lo que ocurre. Hay aves que aparecen como presencias insistentes, cuerpos que se transforman, voces que se mezclan hasta perder sus límites individuales. La prosa es contenida pero vibrante, capaz de sostener imágenes de gran fuerza sin caer en el exceso. García Freire escribe con precisión y, al mismo tiempo, deja espacios de silencio que el lector debe habitar.
Uno de los relatos más significativos es «Las Lumbres», donde la memoria de unas criaturas luminosas exterminadas articula una reflexión sobre el desarraigo y la violencia ejercida contra los territorios y las comunidades. La narración avanza de forma fragmentaria, como si reconstruir el pasado exigiera escuchar muchas voces a la vez. En el centro está una escritora que intenta recordar y que entiende la memoria no como un archivo fijo, sino como un proceso colectivo y doloroso. El relato deja una impresión persistente: la de que aquello que se destruye no desaparece del todo, sino que permanece latiendo bajo la superficie.
A lo largo del libro, la autora cuestiona las jerarquías que separan lo humano de lo animal y lo natural de lo cultural. En varios cuentos, las figuras femeninas se alían con lo telúrico, con la tierra, con las aves, para resistir formas de violencia más o menos visibles. La crítica no se formula de manera explícita; aparece encarnada en gestos, imágenes y situaciones que incomodan y conmueven.
El relato final, «Cómo desaparecer completamente», introduce una nota de ironía amarga: una escritora muerta participa en un concurso para adivinar su propia causa de muerte. La escena es absurda y, sin embargo, profundamente reveladora. En ella se condensa la sensación de agotamiento y soledad que atraviesa el libro, pero también una persistencia inesperada.
La máquina de hacer pájaros es, en definitiva, un libro que invita a mirar de otra manera. Nos recuerda que no estamos solos en el mundo y que, quizá, la verdadera fuerza no esté en dominar lo vivo, sino en aprender a convivir con ello.
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