En una ciudad portuaria asolada por una plaga misteriosa, una mujer intenta descifrar por qué su mundo se desmorona. No es sólo el acecho de la enfermedad y la muerte, las algas y los vientos pestíferos, los amasijos rosáceos que son ya lo único que se puede comer, sino el colapso de todos sus vínculos afectivos, la incertidumbre, la eclosión de una soledad radical.
Fuente: Penguinlibros.com
Fernanda Trías nació en Uruguay en 1976 y vive en Colombia. Es narradora, traductora y docente de creación literaria. Publicó Cuaderno para un solo ojo, La azotea, La ciudad invencible, No soñarás flores y Mugre rosa. Por Mugre rosa recibió el apoyo de la residencia Eñe/Casa de Velázquez (España, 2018), el Premio Nacional de Literatura (Uruguay, 2020), el Premio Bartolomé Hidalgo de la crítica (Uruguay, 2021) y el Sor Juana Inés de la Cruz (México, 2021). En 2024, Mugre rosa estuvo nominada a los National Book Awards en Estados Unidos. Tanto La azotea como Mugre rosa obtuvieron el British PEN Translates Award (2020 y 2022). Sus novelas se han traducido a más de quince lenguas.
Fuente bio y foto: https://www.penguinlibros.com/es/103727-fernanda-trias
Pareciera que Mugre rosa – en toda su singularidad – nos hable de una forma de afrontar lo distópico sin la aparatosidad que otras obras de este género suelen usar como excusa a partir de la cual se despliega el universo narrado (crisis nucleares, guerras devastadoras, epidemias, zombies, etc.). Aquí el origen de la catástrofe se mantiene elidido, aumentando con ello el enfoque hacia las consecuencias y no las causas. Sabemos, por ello, que estamos en una ciudad contaminada, habitada, entre otros, por una madre preocupada, un niño que padece una enfermedad, una abuela distanciada, unas vidas, a fin de cuentas, condicionadas por la precariedad, una suerte de devastación que es sobre todo emocional. La novela explora las consecuencias provocadas por las crisis medioambientales, no solo para el medio en sí mismo o para una comunidad o sociedad concretas, sino sobre todo a la forma en la que todo ello afecta de forma directa a los individuos, a sus cuerpos, a sus emociones, a sus relaciones personales o a su propia memoria. La protagonista vive en primera persona esas pérdidas, ese duelo, esa vulnerabilidad del sujeto expuesto a la intemperie provocada por el desastre climático. De esa manera, la autora nos acerca de manera efectiva a la interioridad reflexiva de ese universo que sucumbe, hecho que confirma la mirada ética a los problemas atingidos a la catástrofe. Ese acercamiento a esta mujer hace que esta se encarne, tenga una fisionomía que el lector identificará como una posibilidad futura, es decir, un ser con el cual nos sentimos potencialmente identificados. En aras de construir un ambiente en el cual esa proximidad emocional sea efectiva, la novela dibuja escenas que de alguna manera provocan una sensación de asfixia (la niebla tóxica que cubre el espacio), que dejan ver la fragilidad a la que se exponen los cuerpos o remarcan la confusión, la incertidumbre, la precariedad, la imprecisión o desubicación ontológica, la mirada a esa condición del ser expuesto a un espacio definitivamente adverso que acaba por consumir incluso a la esperanza. Todo ello se despliega a partir de la vida de un personaje, la mujer protagonista, que vive cuidando de un hijo enfermo (el tema del cuidado permanente y del hambre que padece el niño sirve como uno de los núcleos que tensionan la novela) y una madre ensimismada y, por tanto, en gran medida ausente. Con ese trasfondo personal y en medio de esa niebla tóxica que lo cubre todo, la novela nos sitúa en un ambiente enrarecido, marcado por lo extraño, una cierta poética de lo precario, de lo consumido, empobrecido o deteriorado. No cabe duda que este ambiente realza su propia cualidad alegórica: se habla, también, de cómo la contaminación, la destrucción del hábitat natural o las crisis climáticas colapsan con la vida de las personas, causando pérdidas cuantificables no solo en términos materiales, sino sobre todo existenciales, emocionales o incluso identitarios. Esta posición se ve reforzada en la novela de Trías por su clara fisionomía híbrida que mezcla la ficción especulativa, el realismo crudo, el horror o la propia preocupación por el medio ambiente.
Nos encantaría conocer tu opinión sobre esta obra. Comparte tu opinión y valórala. Tu reseña ayudará a otros visitantes. Deja tu reseña
Deja tu reseña